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LIBRO DESVIACIÓN Y DELITO

2. Perspectiva interaccionista

Perspectiva interaccionista:

Los funcionalistas a través de su teoría sobre la conducta desviada no logran explicar las causas o el por qué algunas personas desvían su conducta y/o cometen actos delictivos. Los interaccionistas abordan la temática centrándose en el comportamiento de la vida cotidiana de las personas, específicamente en: la transmisión cultural y las actividades rutinarias.

La teoría de transmisión cultural para explicar el delito o la conducta criminal se basan en la interacción social, donde mediante la misma las personas aprenden, racionalizan, estimulan y motivan a otros a realizar comportamientos inapropiados y apropiados. Por ejemplo, cómo realizar un robo mediante determinadas técnicas, cómo caer en conductas adictivas como el alcohol y la droga. Dicha teoría distingue dos grupos sociales en la interacción social: primarios y significativos, donde las personas aprenden conductas aceptadas y/o inapropiadas. El comportamiento ante ambas reglas de conducta (aceptadas y no aceptadas socialmente) dependerá del tipo de interacción social, en cuanto tiempo e implicancia, entre aquellas prácticas que promueven y estimulan la desviación social, y aquellas que respaldan la aceptación de las normas. A dichos conceptos, se le agrega el de asociación diferencial, el cual refiere a la descripción de un proceso a través de la cual el incumplimiento de una norma es producto de la implicancia o exposición ante actitudes positivas o de aceptación hacía pautas de comportamiento delictivas. Para dicha teoría, mediante el concepto de asociación diferencial también se puede aplicar para explicar conductas no criminales, como la adicción al tabaco, alcohol o drogas.

Dicha perspectiva sociológica entiende la influencia de los grupos sociales y las amistades con las que se interactúa influyen en el comportamiento inapropiado. Las perspectivas sociológicas críticas sostienen que la teoría interaccionista logra explicar el comportamiento desviado juvenil, pero no logran dar cuenta o explicar la/s conducta/s de una persona que delinque por necesidad (robar para comer), o quien lo hace impulsivamente por primera vez, por ejemplo.

La asociación diferencial centra su eje en la influencia de la interacción social para promover o incrementar la implicancia de una persona a cometer conductas desviadas y/o delictivas.




A lo que Pessano (2016) agrega en cuanto a dicha perspectiva social:

  • Presencia de subcultura de delincuencia: refiere a aquellos grupos sociales donde las normas y valores compartidos, son contrarios a los aceptados por la mayoría de la sociedad; donde hay una valoración hacía conductas delictivas, como robar, rapiñar, vandalizar. Los valores como el esfuerzo, el trabajo, honestidad y/o el estudio, están desvalorados.

  • Subcultura y oportunidades: refiere a contextos y/o interacciones sociales en determinados espacios físicos-geográficos, que estimulan y generan oportunidades delictivas; donde para acceder a las mismas se debe ser parte y estar en contacto directo con las personas y/o grupos sociales que se dedican a conductas desviadas y criminales.