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AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE. QUEVEDO

Sitio: Aulas | Uruguay Educa
Curso: LSU LITERATURA 4
Libro: AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE. QUEVEDO
Imprimido por: Invitado
Día: viernes, 14 de agosto de 2020, 11:09

1. Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera

Sombra que me llevare el blanco día,

Y podrá desatar esta alma mía

Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera

Dejará la memoria, en donde ardía:

Nadar sabe mi llama el agua fría,

Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,

Venas, que humor a tanto fuego han dado,

Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;

Serán ceniza, mas tendrá sentido;

Polvo serán, mas polvo enamorado

Este poema, titulado frecuentemente “Amor constante más allá de la muerte” es uno de los textos más representativos de la corriente conceptista del Barroco, de la que Francisco de Quevedo, su autor, es uno de los más destacados representantes.

Se trata de un soneto, formado por catorce versos endecasílabos, agrupados en dos cuartetos y dos tercetos, cuyo esquema métrico es ABBA ABBA CDC DCD. Su rima es consonante.

El soneto es un poema estrófico de procedencia italiana que fue traído a España inicialmente por el Marqués de Santillana en su obra Sonetos fechos al itálico modo, sin demasiado éxito. Serían los poetas renacentistas Boscán y Garcilaso quienes finalmente consiguieron aclimatar el soneto a las características del castellano.



2. El tema del poema

El tema del poema

El poema se clasifica dentro de la producción lírica amorosa de Quevedo y en él se argumenta la posibilidad de que el amor supere la muerte. El poema tiene, pues, como tema la supremacía del amor sobre la muerte. El autor, partiendo de la idea de la inevitable llegada de la muerte, muestra la convicción de que su alma, por haber amado, será inmortal y el amor pervivirá eternamente.


3. Estructura del poema

Estructura del poema

Los sonetos son poemas fuertemente estructurados debido a su distribución estrófica: dos cuartetos y dos tercetos. En este poema, pueden diferenciarse dos partes que coinciden la primera con los dos cuartetos y la segunda con los dos tercetos.

En la primera parte (vv. 1-8), aparece el planteamiento inicial: la muerte llegará y su contraargumentación: el amor la superará.

En la segunda parte (vv. 9-14) se enfatiza la idea principal contraponiendo vida y muerte y cerrando con una sentencia final que resume el tema: “polvo serán, mas polvo enamorado”.



4. Análisis del contenido y las figuras literarias 1

Análisis del contenido y las figuras literarias

El poema se inicia con un violento hipérbaton que ocupa los cuatro primeros versos. Ordenados según el orden lógico el texto quedaría así: “El blanco día la postrera sombra que me llevare podrá cerrar mis ojos y a hora lisonjera esta alma mía podrá desatar su afán ansioso”. En estos versos aparecen varias metáforas puras que se refieren a la muerte: el “blanco día”, “la postrera sombra” y la “hora lisonjera”. Curiosamente, el día de la muerte es descrito como un blanco día y la hora de muerte como una hora lisonjera, es decir, agradable, lo que corrobora el pesimismo del poema que ve la muerte como un descanso y un alivio de la vida. Quevedo establece varias antítesis para mostrar el significado ambivalente que tiene la muerte para el poeta: el verso segundo comienza con la “sombra” y concluye con el “blanco día” refiriéndose ambas a la muerte, cuya hora de llegada califica de “lisonjera”. Asimismo, el poema comienza con una perífrasis modal de posibilidad “cerrar podrá” que ha sufrido un hipérbaton, de modo que el poema se abre con un contundente verbo “cerrar” que da idea del poder absoluto de la muerte sobre el cuerpo y continúa con otra perífrasis “podrá desatar” que nos habla del poder de la muerte sobre el alma y el amor. En apenas catorce versos Quevedo condensa parte de la mitología griega sobre el más allá: tras la muerte ("la postrera sombra que me llevare el blanco día"), el alma se separa del cuerpo y tiene que atravesar la siniestra laguna Estigia, conducida a bordo de la barca de Caronte. La ley impone que al atravesar la laguna el alma tiene que dejar todos sus recuerdos en la ribera de la que se parte, de modo que cuando se llega al destino final, los infiernos, ningún recuerdo le quede a esa alma.


5. Análisis del contenido y las figuras literarias 2

Ahora bien, el amor del poeta es tan intenso que está dispuesto a desafiar la ley de los infiernos:

"mas no, de esotra parte, en la ribera,

dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama el agua fría,

y perder el respeto a ley severa."

La alusión a la "llama" ha de ponerse necesariamente en relación con la conocida metáfora que identifica al amor con un fuego intenso, lo que se simplifica aludiendo únicamente a la llama, en ese conceptualismo propio de Quevedo. El recuerdo de ese amor no puede quedarse en la ribera de la laguna, viendo como se aleja el alma que lo albergó ("alma a quien todo un dios prisión ha sido"). Será capaz de "nadar el agua fría" persiguiendo a esa alma atormentada.

Y llegamos a la parte final, la descripción de ese profundo amor, inolvidable incluso después de la muerte. Para entender correctamente el poema hay que desentrañar el sentido de los últimos seis versos, y colocarlos correctamente, porque el poeta ha jugado con los mismos para realzar el emocionante final.


6. Análisis del contenido y las figuras literarias 3

El segundo cuarteto desarrolla como dijimos la contra argumentación, desarrollada con la ayuda de la conjunción adversativa “mas” y el adverbio “no”, que inicia el primer verso del segundo cuarteto con toda la fuerza de la negación: su amor rechazará a la muerte y será más poderoso que ella. Esta idea viene desarrollada a través de una alusión mitológica al inframundo de los griegos. Según la mitología griega, las almas de los hombres, cuando morían, eran juzgadas por un tribunal que decidía su destino según su comportamiento. Si el hombre había sido bueno, el tribunal le permitía acceder a los Campos Elíseos donde su alma viviría eternamente. Antes de entrar en los Campos Elíseos, las almas debían atravesar el río Leteo o río del olvido, donde se olvidaba por completo toda la vida anterior. A esto se refiere Quevedo cuanto habla de que “no dejará en la otra parte de la ribera la memoria en donde ardía”, es decir, no va a olvidar su amor cuando muerta. Él afirma que la llama de su amor atravesará el agua fría del río Leteo y romperá así la “ley severa”, es decir, la ley de la muerte que obliga a todos al olvido. Los campos semánticos del amor y la muerte predominan en estos versos. El amor está presentado metafóricamente con elementos relacionados con el fuego (“en donde ardía”, “mi llama”), mientras que la muerte se relaciona con el agua (“agua fría”, “ley severa”), siguiendo de esta forma una tradición que se remonta a Petrarca (en la identificación del amor con el fuego) y a Jorge Manrique (en su identificación del agua con la muerte).

7. Análisis del contenido y las figuras literarias 4

El primer cuarteto se ha centrado en el plano de la muerte, el segundo cuarteto ha desarrollado el plano del amor; los tercetos van a mostrar condensación temática de ambos planos mediante una elaborada estructura que muestra la victoria final del amor sobre la muerte. Cada uno de los versos del primer terceto se relaciona semántica y sintácticamente con los versos del segundo terceto: el 1º con el 4º; el 2º con el 5º y el 3º con el 6º, de modo que han de interpretarse así:

“Alma a quien todo un dios prisión ha sido / su cuerpo dejará, no su cuidado”

“venas que humor a tanto fuego han dado/ serán ceniza, mas tendrán sentido”

“medulas que han gloriosamente ardido / polvo serán, mas polvo enamorado.”

De este modo, se produce una gradación, el alma abandonará el cuerpo, pero no abandonará el amor; el cuerpo representado en las venas por las que corre la sangre y las médulas del interior de los huesos será consumido por la muerte, pero incluso los últimos vestigios del cuerpo seguirán enamorados.

Si analizamos uno a uno los versos, vemos que en la primera serie “Alma a quien todo un dios prisión ha sido / su cuerpo dejará, no su cuidado”, Quevedo opone el alma al cuerpo y se refiere al amor mediante una metáfora: el alma ha sido la prisión de un dios, es decir, el dios Amor, o bien, según otra interpretación, la amada, a quien se considera un dios que hace prisionera el alma del poeta. La segunda parte de la serie muestra una estructura que, con alguna variación se va a repetir en los otros versos, se afirma algo (el alma dejará su cuerpo, las venas serán ceniza y las medulas se convertirán en polvo) que luego se contrapone con el conector de oposición “mas” (el alma no olvidará el amor, la ceniza tendrá sentido y el polvo continuará enamorado) , mostrando de esta forma el amor como un escape frente a la muerte.


8. Análisis del contenido y las figuras literarias 5

"Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

su cuerpo dejará no su cuidado"

"venas que humor a tanto fuego han dado,

serán ceniza, mas tendrá sentido"

"medulas que han gloriosamente ardido,

polvo serán, mas polvo enamorado".

Ese alma que ha sido como una prisión para ese amor dejará su cuerpo, pero nunca el cuidado del mismo; las venas por las que ha corrido el fuego de ese amor serán ceniza como consecuencia de la muerte, pero tendrán sentido... Medulas (medula, no médula porque la expresión "médula" no se empleó hasta el siglo XIX), que han gloriosamente ardido, esto es, un amor que llegaba hasta lo más profundo de los huesos; "polvo serán, mas polvo enamorado", siendo esto lo que da sentido a toda la existencia. 


9. Análisis del contenido y las figuras literarias 6

El poema, por tanto, describe un amor de tal profundidad que resulta inolvidable incluso después de la muerte, y es tal la intensidad de ese amor que no solo daba sentido a la vida del poeta, sino que también da sentido a su muerte: "serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado".

La segunda serie, “venas que humor a tanto fuego han dado/ serán ceniza mas tendrán sentido”, vuelve de nuevo a la metáfora del amor como fuego que se relaciona con la ceniza. Las venas llevan la sangre (uno de los humores del cuerpo, según la medicina griega) al corazón y sirven de combustible al fuego del amor; la muerte convertirá las venas en cenizas, pero estas tendrán sentido, es decir, estarán enamoradas.

La tercera serie, “medulas que han gloriosamente ardido / polvo serán, mas polvo enamorado”, continúa la metáfora del amor como fuego, pero esta vez relacionándolo con las medulas, es decir, el tuétano, el interior de los huesos, que arden, como todo el cuerpo del poeta, por el amor y que con la muerte quedarán reducidas a cenizas, aunque, de nuevo, este último resquicio de la vida seguirá conservando el amor.


10. Conclusión

Conclusión

Quevedo expone en el poema la angustia existencial por la fugacidad de la vida y el amor como salvación. El poeta ofrece la esperanza del amor ante la visión amarga del mundo y la actitud pesimista por la aceptación de la muerte. Lo logra empleando una sintaxis inusual y complicada que otorga fuerza y viveza al soneto, impulsando así un sentimiento positivo ante la adversidad.

Este soneto es un claro ejemplo de la literatura barroca, pues refleja gran parte de sus características: los temas del amor y la muerte, la sintaxis compleja, el empleo de las figuras literarias como la metáfora, el hipérbaton y el asíndeton.


11. Créditos

Prof. Patricia Haisaniuk

ILSU: Sofía Ferrari

Equipo de traducción:  Prof. Carina Romero. Ilsu Sofía Ferrari