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PROBLEMAS Y PROBLEMAS FILOSÓFICOS

3. Parte 3

Cerletti, A. “La enseñanza de la filosofía como problema filosófico.

Podríamos ahora plantearnos: ¿qué hace en definitiva, que una pregunta o cuestionamiento sea filosófico?, ¿qué lo distingue de otro tipo de interrogantes? Diremos, en principio que la definición del carácter filosófico de una pregunta depende del tipo de respuesta que espera el que la formula. Es decir (…) la intencionalidad de quien pregunta más que la pregunta en sí. Esto quiere decir que las mismas palabras que componen una pregunta podrían sostener esa inquietud filosófica, como no. Es posible preguntar: ¿Qué es la vida?, ¿Qué es la muerte?, o ¿Qué es la justicia? Sin intención filosófica. ¿Qué es la vida?, o ¿qué es la muerte? pueden ser respondidas técnicamente desde la medicina o la biología, ¿qué es la justicia? Desde el derecho, etc. Y de esta manera, satisfacer la inquietud del que pregunta.

La intencionalidad filosófica del preguntar se enraíza en la aspiración de saber, pero su rasgo distintivo es que aspira a un saber sin supuestos. Por esto, el preguntar filosófico no se conforma con las primeras respuestas que suelen ofrecerse, que por lo general interrumpen el preguntar (….)

El cuestionar filosófico es permanente (…) El científico, por ejemplo, quedará satisfecho cuando la pregunta que se formula es respondida científicamente (…) si la pregunta no se ordena de acuerdo con la legalidad de la disciplina científica, es considerada carente de sentido.

El interrogar filosófico no se satisface entonces con el primer intento de respuesta, sino que se constituye en el re-preguntar (…). En el sentido estricto, el preguntar filosófico no se detiene nunca porque el amor o el deseo de saber, nunca se colma”.