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LAS CIVILIZACIONES MEDITERRÁNEAS

Sitio: Aulas | Uruguay Educa
Curso: LSU HISTORIA 1
Libro: LAS CIVILIZACIONES MEDITERRÁNEAS
Imprimido por: Invitado
Día: miércoles, 3 de marzo de 2021, 06:18

1. Parte 1


Los pueblos que crearon las grandes civilizaciones mediterráneas –los griegos y los romanos- eran de origen indoeuropeo. Llegaron a Grecia a lo largo del II milenio a.C. y a Italia alrededor del año 1.000 a.C. En Grecia, los pueblos llegados se superpusieron sucesivamente a los ya existentes. Los antiguos griegos se ubicaron en el sur de la península balcánica, en las islas del mar Egeo y en las costas de Asia Menor. El mar Egeo bordea las costas, entra en las ensenadas pequeñas, de forma que es posible navegar por todo ese mar. La tierra es pedregosa. Tiene altas montañas y profundos valles. En el centro de Grecia, al sur de la Tesalia, se encuentran los montes más altos, como el monte Parnaso. El clima es seco. Los inviernos son fríos. Los veranos son cálidos, no llueve, el cielo siempre está azul y el aire es límpido. En la parte alta de las montañas, incluso en las laderas, cultivar la tierra es difícil. No es fértil, por lo tanto es mejor criar ovejas o cabras. En los valles, los montes naturales crecen y  es allí el lugar apropiado para cultivar algo de cereales o, mejor aún, vid y olivo. El problema más grande es la falta de agua. No abundan los arroyos, el agua debe cuidarse. Durante la temporada de lluvias, el agua se deposita naturalmente en cuevas subterráneas, en fuentes, de donde fluye el resto del año.  

2. Parte 2




3. Parte 3

Los griegos y los romanos se organizaron en ciudades-estado similares a las de Mesopotamia. En su origen eran gobernadas por reyes guerreros apoyados por nobles y funcionarios.  Durante los siglos IX y VIII a.C., se produjeron cambios importantes en las ciudades-estado griegas. Poco a poco fueron abandonando la forma de gobierno monárquica. Los reyes se vieron forzados a compartir su poder con los nobles, hasta que les fue arrebatado totalmente.  Allí las ciudades-estado recibieron el nombre de polis. Cada polis era una comunidad independiente y celosa de sus particularismos. Protegida especialmente por un dios, tenía un dialecto y una moneda propios. Su extensión era reducida y comprendía la ciudad propiamente dicha, la campaña de su alrededor y las aldeas que allí estuvieran. Cada polis tenía un puerto que le permitía practicar la pesca y el comercio; se destacaba a su vez la ciudad alta o acrópolis, el lugar destinado a los templos de los dioses y desde donde se divisaba el mar, los barcos amigos y enemigos que llegaban. En la ciudad misma, artesanos y comerciantes se agrupaban en barrios donde vendían sus productos. El ágora, además de se la plaza donde se intercambiaban los productos, era el lugar donde se reunían a discutir los asuntos de la polis. Se buscaba un lugar especial para el teatro; se aprovechaban las laderas de las montañas para hacer las gradas en forma semicircular.   A pesar de no tener una unidad política, todos los griegos consideraban que formaban parte de un mismo pueblo, con lenguas similares, con un solo sistema de escritura, con los mismos mitos y dioses, con una misma expresión artística y hasta con los mismos enemigos.  En los primeros tiempos, todas las polis se parecían en su organización. En cada una de ellas, las personas más importantes y poderosas eran los nobles, dueños de las mejores tierras de los valles (los oikos). Decían pertenecer a una gran familia, descendiente de un antepasado divino; y, por lo tanto, eran guerreros, prontos a defender a la polis con sus armas. Los nobles eran quienes gobernaban la ciudad.  Por debajo de los nobles, estaban los pequeños propietarios, artesanos y comerciantes. Algunos tenían tierras, pero no las más fértiles sino las de las montañas (llamadas perioikis). Eran hombres libres, pero no tenían los privilegios y la importancia de los nobles. En el gobierno, sólo podían participar de la Asamblea. 

Los jornaleros eran más pobres que los anteriores, trabajaban la tierra de los nobles, y si bien eran personas libres, tenían pocos derechos.  Quienes no tenían ningún derecho eran los esclavos, conseguidos como prisioneros de guerra o por robo de los piratas. 

ATENAS

Fue en Atenas (fines del S. VI a.C.) donde surgió una nueva forma de gobierno: la democracia. Para los griegos el “demos” era el conjunto de los ciudadanos; por lo tanto ellos usaban la palabra “democracia” para significar que “todos los ciudadanos gobiernan”. Todos los hombres libres que habían nacido en la polis podían participar en sus órganos de gobierno, ya fuera su nacimiento noble o no. Todos ellos eran ciudadanos.   Pero en Atenas no sólo había hombres libres, y ni siquiera todos los hombres libres eran ciudadanos. La ciudadanía estaba reservada a los hijos varones de los ciudadanos (40.000 de una población de 350.000 aprox.), así que muchos inmigrantes llegados a Atenas en busca de prosperidad económica eran “extranjeros” y sus descendientes también (unos 100.000 aproximadamente). Además, había muchos esclavos (casi la mitad de la población). El órgano de gobierno principal era la asamblea popular de ciudadanos, que hacía las leyes, nombraba y vigilaba a los magistrados (gobernantes) y resolvía sobre todos los asuntos del Estado.  



4. Parte 4

Durante la segunda mitad del S. V a.C., numerosas ciudades griegas se vieron involucradas en una larga guerra (la “guerra del Peloponeso”), que enfrentó a las dos grandes potencias, Esparta y Atenas. La consecuencia de esta guerra fue una crisis generalizada. Esto dio oportunidad a los macedonios, comandados por el rey Filipo, de imponer su autoridad a las ciudades griegas (339 a.C.). Éstos eran vecinos del norte, también indoeuropeos. A la muerte de Filipo, lo sucedió en el trono su hijo Alejandro, quien emprendió la conquista del imperio persa, llegando inclusive hasta el río Indo. A este imperio se lo conoce como helenístico. A la muerte de Alejandro, el imperio se dividió en varios reinos (Egipto, Siria y Macedonia) que no soportaron el empuje romano, siendo conquistados por éstos. 


5. Parte 5

ROMA 

En Italia, los indoeuropeos debieron compartir el territorio con los etruscos, los fenicios, e incluso los griegos que se habían instalado al sur de la península. Los romanos sólo constituían originalmente un grupo de aldeas humildes ubicadas en la región del Lacio. Sin embargo, con el tiempo se transformaron en los dueños del mediterráneo.  La península itálica se encuentra en el centro del Mediterráneo, entre los mares Adriático y Tirreno. En Italia, las diferencias entre el norte, el centro y el sur son importantes. El norte se encuentra separado del continente por los Alpes. Es una zona de altas montañas, lagos y clima frío. La llanura del río Po es la más importante del territorio. Los bosques alpinos proporcionan buenas maderas.  En el resto de la península predomina el clima mediterráneo, seco, con una breve temporada de lluvias, inviernos fríos y veranos muy cálidos. De norte a sur corre una cadena montañosa, los Apeninos. En el centro corren ríos importantes como el Arno y el Tíber y era antiguamente zona de pantanos.  Las tierras fértiles cultivables (cereales, vid, olivo, frutales) y aptas para la ganadería vacuna son mayores que en Grecia, gracias a los ríos y a la actividad volcánica. En las montañas se crían ovinos y cabras. 

Aquí la etapa monárquica abarcó desde su fundación por los etruscos, que conquistaron la aldea del Lacio a mediados del S. VIII a.C., hasta fines del S. VI a.C., cuando comenzó la república. La sociedad se dividía en nobles (patricios) y no-nobles (plebeyos). Los patricios eran dueños de las mejores tierras, se agrupaban en grandes familias consideradas descendientes de un antepasado común, y ejercían el gobierno de la ciudad. Sólo ellos conocían las leyes, que eran orales. Ocupaban los cargos de senadores, podían ser magistrados, y votaban en las asambleas. Los plebeyos podían ser pequeños campesinos, artesanos o comerciantes. Debían cumplir el servicio militar, pero no tenían derechos políticos.  




6. Parte 6

EL GOBIERNO REPUBLICANO

Los plebeyos querían tener los mismos derechos y participar en el gobierno. En el 494 a.C. consiguieron una magistratura encargada de defenderlos, los Tribunos. En el año 450 a.C. las leyes fueron escritas. Más adelante, los matrimonios entre patricios y plebeyos fueron permitidos por la ley. Desde la segunda mitad del siglo IV a.C. las conquistas de la plebe avanzaron y consiguieron el acceso a todas las magistraturas.  

Las asambleas: se les llamaba comicios. Los ciudadanos patricios, agrupados según su nacimiento formaban los comicios por curias; patricios y plebeyos agrupados según su riqueza, integraban los comicios por centuria; según el lugar de residencia, se integraban los comicios por tribus. En la asamblea el voto era colectivo, o sea, por curia, centuria y tribu. Las discusiones se daban a la interna de cada grupo y se elevaba un voto final a la asamblea. Estas asambleas elegían a los magistrados, votaban las leyes y participaban de la justicia. 


7. Parte 7

Las magistraturas: eran cargos que ocupaban funcionaros elegidos, por un tiempo determinado, para ejercer diferentes funciones. Eran cargos colectivos. Los ediles (4) se encargaban de todo lo relacionado con la administración de la ciudad. Los cuestores (8), del cobro de los impuestos y de la administración de los bienes del Estado. Los censores (2), elegidos por cinco años, se encargaban del censo y de la vigilancia de las costumbres. Los pretores (2) administraban la justicia. Los cónsules (2) eran los magistrados más importantes elegidos por un año; presidían el Senado, dirigían el ejército y ejercían la autoridad suprema. Los plebeyos contaban con 10 tribunos que los defendían particularmente. El Senado: estaba integrado por 300 ex magistrados, nombrados por los censores. Aconsejaban a los magistrados y a las asambleas sobre las finanzas y las relaciones exteriores. Representaban al sector más tradicional y noble de la sociedad romana. 

8. Parte 8

LA CRISIS DE LA REPÚBLICA Y LA FORMACIÓN DEL IMPERIO

Roma conquistó a Italia gracias a su organización militar. Los territorios más cercanos que había costado mucho someter, fueron anexados, o sea que perdieron su independencia y se los incorporó a Roma. Con los territorios más lejanos se firmaron tratados que implicaban alianzas, pago de impuestos y provisión de soldados para el ejército. Así entonces, al aumentar su territorio, aumentaban sus recursos, sus soldados y también sus ciudadanos. Para el S. III a.C. Roma era una ciudad distinta. La victoria sobre Cartago le dio el control del Mediterráneo occidental y hacia fines del S. II a.C. la derrota de las monarquías helenísticas aseguró el dominio de todo el Mediterráneo. La formación del imperio afectó enormemente a Roma. La república entró en crisis cuando el ejército reclamó su lugar. La victoria militar se transformó en razón para desempeñar cualquier cargo público en cualquier momento. Julio César, militar victorioso, acaparó muchísimos cargos, porque era muy ambicioso, pero además, porque creía que un imperio como el que tenía Roma se debía gobernar con el poder concentrado a perpetuidad en una sola persona. En el año 44 a.C. fue asesinado por quienes se negaban a aceptar una organización imperial basada en el poder personal como la que él proponía. 

Pocos años más tarde Augusto, hijo adoptivo de César, logró armonizar las necesidades de gobierno del extenso imperio romano con las tradiciones republicanas en un régimen político llamado principado. La administración imperial era compartida entre el emperador (controlaba Egipto y las provincias fronterizas o problemáticas) y el Senado (gobernaba Italia y las provincias más cercanas y pacíficas).  Durante dos siglos, la mayor novedad para el mundo mediterráneo fue la paz, que no se conocía desde hacía muchos siglos. A este período se lo conoció como la pax romana (siglos I a III d.C.). 



9. Créditos

Prof. Carolina Perdomo

Tomado de “Pensar la historia"

ILSU Dailí Rojas

Corrección y revisión  Tca. María Eugenia Rodino