LA REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

1. La revolución Neolítica

LA REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

 La primera revolución que transformó la economía humana dio al hombre el control sobre su propio abastecimiento de alimentos. El hombre comenzó a sembrar, a cultivar y a mejorar por selección algunas yerbas, raíces y arbustos comestibles. Y, también, logró domesticar y unir firmemente a su persona a ciertas especies de animales.

Las primeras civilizaciones lograron domesticar el trigo y la cebada. El alimento que producen es muy nutritivo; los granos se pueden almacenar con facilidad, el rendimiento es relativamente elevado, y sobre todo, no requiere demasiado trabajo. Es cierto que la preparación de los campos y la siembra, exigen un esfuerzo considerable; también se necesita practicar algunos desyerbes y tener cuidados durante la maduración de las espigas; además la cosecha demanda un esfuerzo intensivo de la comunidad entera. Pero todos estos esfuerzos son por temporada. Antes y después de la siembra se tienen intervalos durante los cuales los campos no necesitan, prácticamente, atención alguna y se puede dedicar a otras ocupaciones.

La economía productora de alimentos permitió que nuestra especie comenzara realmente a multiplicarse con rapidez.

En todos los más antiguos poblados productores de alimentos (…) además del cultivo de cereales, criaban animales para emplearlos como alimento. Esta economía es característica de la etapa “neolítica”, en todos los lugares en los cuales existió. Los animales domesticados para alimentación no eran muy variados: vacas, ovejas, cabras y cerdos. Los cultivos se desarrollaban mejor en las parcelas que habían servido de pastura. Por último se dieron cuenta del valor del estiércol como fertilizante. El proceso de ordeñar la leche fue descubierto después, por ello se conservó a los mejores productores de leche, más tarde, comenzó a utilizarse el pelo de las ovejas y de las cabras.